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"Pero al tercer día resucitará"

(Lc. 18, 33)

 

SIGLOS XVIII - XIX

La fundación de esta Cofradía de Penitencia, se remonta a mediados del Siglo XVII, en concreto, según se recogen en sus estatutos de Fundación, al 2 de Febrero de 1752, es por ello la Cofradía de Penitencia más antigua del Campo de Gibraltar, y una de la más antigua de la provincia de Cádiz.
Anterior incluso a que la propia ciudad contase con Ayuntamiento propio, que no llegó hasta la concesión de Real Cédula de fecha 9 de febrero de 1755 Reinaba por aquella época Fernando VI, desde el 1746. El Comandante del Campo de Gibraltar, era Don Francisco Bucareli Ursua. El Obispo de Cádiz era don Fray Tomás del Valle, y don Pablo José de Rosas el párroco de la nueva Algeciras Parece ser que su fundación, es la continuidad de otra que existió con el mismo nombre de su creación en la perdida Ciudad de Gibraltar. Su sede canónica desde su fundación siempre ha sido la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Palma, con capilla propia en ella, que se encontraba en la nave Izquierda, donde actualmente se encuentra la imagen de San Judas Tadeo.
Esta cofradía en un principio no se llamaba de misma manera que en la actualidad, pues su primitivo nombre era la de Hermandad del Santo Cristo de la Expiración y Santo Entierro. Parece ser que don Joaquín Martel, un platero nacido en la ciudad de Gibraltar y afincado en Algeciras, el cual había montando un taller de platería, fue el primer Hermanos Mayor de la Cofradía del Cristo de la Expiración. Otros de los miembros que figuran en la relación de fundadores, según el Acta de Fundación, eran D. Antonio Ariza, D. Bartolomé España, D. Luís García, D. José López Guzmán, Andrés Rey, D. Ángel Rafael López, siendo presidida dicha reunión de fundación por el Vicario Eclesiástico. Esta primera Junta de Gobierno redactó unas normas que fueron vigentes hasta mediados del siglo XIX.


La imagen titular de la Cofradía era un Cristo Crucificado, llamado Cristo de la Expiración, por estar representando el último momento en la vida del Señor, su pre-muerte, con su último aliento. Pero este Cristo tenía una particularidad muy especial, la de tener los brazos articulados, con el objeto de poder realizar con Él el acto del desenclavamiento y su posterior descendimiento. Y como Cristo Yacente se introducía en su Urna para poder realizar acto de penitencia como El Santo Sepulcro. Este Cristo fue destruido el 12 de mayo de 1931, en las revueltas originadas por los seguidores de la recién proclamada II República.
Como sustitución de las normas vigentes desde su fundación, se redactaron unas nuevas Constituciones de la Hermandad que fueron escritas por el secretario don Juan Martínez y Sevilla, el día 30 de Abril de 1842, y así consta en el Libro de Actas. Estas Constituciones fueron leídas y aprobadas el día 8 de Mayo de 1842, tras la celebración de un Cabildo General, acabando con la firma y rubrica de todos los asistentes, encabezada por la firma del cura vicario de la Palma, Don Simón Jiménez Ruiz. Posteriormente serían presentadas para su aprobación al Obispo. La Hermandad del Santo Cristo de la Expiración y Santo Entierro, tuvo periodos de esplendor y de decadencia, en ocasiones por el propio absentismo de los hermanos, y otras por influencias externas a ella.